sábado, julio 10, 2010

El día que conocí a Sarah Bianchi...

En un día de invierno, como el de hoy, conocí a Sarah Bianchi.Hace años atrás, trabajando en la reforma de unas oficinas en San Telmo, aproveché la hora del almuerzo para dar "la vuelta a la manzana" y descansar la mente.Y así...tropecé con una casa en  esquina, sencilla, que decía "El museo del títere".Mi espíritu curioso no pudo escapar de la tentanción de entrar.Una señora bajita de cabellos blancos me recibió y me empezó a mostrar un mundo de títeres que nunca hubiese imaginado.Había títeres de todo el mundo y ella era su titiritera.Me habló de sus viajes y de su compañera de vida y trabajo Mane, que ya había muerto.Dentro del museo un espacio estaba dedicado para  funciones, algo así como un teatrito con sillitas bajitas.Recuerdo que me manifesto su preocupación porque la municipalidad para la habilitación de los locales estaba pidiendo ciertas medidas de seguridad que llevarlas al museo saldrían carísima.Ella, que era  ciudadana ilustre de Buenos Aires, estaba preocupada por la habilitación del museo.Le dije ¿No tendría que la municipalidad encargarse de esto?.Nos reímos juntas.Le agradecí por la atención y la dedicación.Nos despedimos con un beso y un abrazo.
Hoy me enteré por los diarios que la gran titiritera, reconocida en el mundo en esa disciplina, murió a los 80 y pico de años.Sus restos fueron velados en el museo.
Gracias sarah.

Y así son las cosas...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

si...asi son!!que algunas personas merezcan ser humide y sentidamente
homenajeadas!!bien ahi!! Daniel

Anónimo dijo...

Gracias por vestirme de serenidad el pensamiento.

J.Carlos

Anónimo dijo...
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